Se encontraron 4 series con Hugh Laurie
Británico y excéntrico, A Bit Of Fry And Laurie es un programa de sketches protagonizado por dos tremendos y versátiles actores: Stephen Fry y Hugh Laurie. Lo peculiar del show, deudor de los Monty Python, es su desparpajo estructural: cosas como la alteración del discurso convencional televisivo con la ruptura de la cuarta pared, por ejemplo, o mediante la intervención de actores que de pronto dejan de actuar y pasan a ser ellos mismos, forman parte de su contenido habitual. También hay entrevistas realizadas en la calle a gente común, raras y por lo general incoherentes, pero siempre divertidas; mucho juego de palabras (el humor apelando al lenguaje como fuente de recursos) y parodias de Hugh Laurie frente al teclado o con una guitarra. Humor inteligente, sin duda; un poco intelectual, tal vez. Pero genial.
Ésta es la cuarta y última parte de una historia que la BBC ha contado en cuatro series de nombre diferente. La idea es parecida a la de Forrest Gump: un personaje recorre la historia de su país convirtiéndose siempre en involuntario protagonista. Con la diferencia de que esta serie abarca cuatro siglos de historia británica. La primera temporada (The Black Adder) se llama The Black Adder y comienza en 1485, cuando Edmund Blackadder desata intrigas palaciegas para llegar a ser el rey de Inglaterra. La segunda (Blackadder II) y estamos en el siglo XVI: un descendiente del primer Blackadder, Lord Edmund, sigue conspirando para ganarse el favor de la reina Isabel. La tercera —que recomendamos especialmente, su nombre es Blackadder the Third— comienza a principios del XIX; son malos tiempos para la dinastía Blackadder: su heredero se ve condenado a trabajar de mayordomo para el Príncipe George, un subnormal graciosísimo. Ésta es la última temporada, y aquí llegamos la 1ª Guerra Mundial, con el capitán Blackadder en las trincheras, haciendo de las suyas. Colorín colorado: cinco siglos de un plumazo. The Black Adder, considerada por muchos la mejor comedia que se ha emitido en la tele británica, es una joya extraña, sutil y única en su especie.
Ésta es la tercera parte de una historia que la BBC ha contado en cuatro series de nombre diferente. La idea es parecida a la de Forrest Gump: un personaje recorre la historia de su país convirtiéndose siempre en involuntario protagonista. Con la diferencia de que esta serie abarca cuatro siglos de historia británica. La primera temporada (The Black Adder) se llama The Black Adder y comienza en 1485, cuando Edmund Blackadder desata intrigas palaciegas para llegar a ser el rey de Inglaterra. La segunda (Blackadder II) y estamos en el siglo XVI: un descendiente del primer Blackadder, Lord Edmund, sigue conspirando para ganarse el favor de la reina Isabel. Ésta es la tercera —que recomendamos especialmente— y comienza a principios del XIX; son malos tiempos para la dinastía Blackadder: su heredero se ve condenado a trabajar de mayordomo para el Príncipe George (Hugh Laurie), un subnormal graciosísimo. En la última temporada (Blackadder Goes Forth) llegamos la 1ª Guerra Mundial, con el capitán Blackadder en las trincheras, haciendo de las suyas. Colorín colorado: cinco siglos de un plumazo. The Black Adder, considerada por muchos la mejor comedia que se ha emitido en la tele británica, es una joya extraña, sutil y única en su especie.
House MD no es una serie sobre médicos, sino sobre la soledad de los genios, en cualquier ámbito, interpretado por un Hugh Laurie inspiradísimo y genial. Lo que nos hipnotiza de este personaje es lo mismo que nos hipnotiza en los hijos de puta: el poco valor que le dan a las personas, la falta de tacto y la obstinada pasión por llegar a un resultado que los satisfaga, sin que importe nada más. En un segundo nivel, y esto sí es mérito de un buen guión, la semejanza entre el trabajo médico y la búsqueda deductiva está lograda de un modo magistral. Ya todo el mundo conoce que el creador de la serie hace guiños permanente entre el doctor inglés Gregory House y el detective inglés Sherlock Holmes (otro hijo de puta genial).