Se encontraron 2 series con Jeremy Sisto
La vida en apariencia perfecta del millonario Conrad Cain (Timothy Hutton) y de su esposa Elie (Dana Delany) cambia drásticamente tras el secuestro de su hijo de quince años, Leopold (Will Denton). Para recuperar a su hijo -mientras procura a la vez que sus trapos sucios no salgan a la luz- el magnate contrata los servicios de un investigador profesional; un tipo que se mueve al margen de la ley. Conrad tiene una larga lista de enemigos, de modo que no es sencillo encontrar al autor del secuestro, que por lo demostrado está dispuesto a todo. De hecho no dudó en asesinar al guardaespaldas del chico para lograr su propósito. Detrás del caso también se encuentra el FBI, en particular el agente Latimer King (Delroy Lindo) que estaba a un paso del retiro pero decide postergalo por el interés particular que le despierta el hecho. Una historia en la que todos son sospechosos.
Allan Ball nos cuenta la historia de una familia (los Fisher) que regentea una funeraria, que se codea con la muerte a diario porque ése es su negocio. Como un panadero amasa su pan por la madrugada, como un carpintero diseña sus mesas, los Fisher maquillan, recomponen y velan a personas que ya no son. Y mientras tanto, les ocurren cosas emparentadas con el amor, la locura y la rutina. Cada capítulo comienza con una muerte anónima, singular, precisa y arbitraria. Todas las muertes lo son. Antes de los créditos iniciales, vemos siempre a alguien que está a punto de despedirse de todo lo que conoce. No hay efectismo. Puede ser una anciana entubada en la cama de un hospital, o la muerte súbita de un bebé de seis días, que ni quiera sabe que está vivo y que se deja llevar sin dolor ni miedo ni recuerdos. O una mujer que decide -en ese segundo de rabia- aplastarle la cabeza a su marido mediocre con una sartén. O un simple resbalón en la ducha. Todas las muertes están llenas de pequeños azares. Cada uno de estos inicios de capítulo (que nunca duran más de tres minuto) nos acongoja, y nos predispone a lo inevitable. Six Feet Under es una historia sobre nuestra muerte, la que vendrá, cualquiera sea. Y nos pone el espejo de nuestro futuro en los ojos.