Se encontraron 2 series con John Simm
Sam Tyler es policía en la época actual, pero después de un accidente despierta en 1973 y no sabe si está loco, si está muerto, o si está en coma y soñando. En una trama como ésta hay muchos estilos narrativos posibles: el humor y la ciencia ficción son, quizás, los más destacables. Sin embargo, los creadores de Life On Mars escapan justamente de esos clichés. La serie es un policial filosófico. Hay poco humor y poca ciencia ficción. Es un policial porque en cada capítulo se intenta desentrañar un delito. El problema (esto me encanta) no es el delito en sí, sino las complicaciones de un policía actual para utilizar las herramientas de hace tres décadas. En 1973 no existe toda la maquinaria propia de los CSI actuales: no hay base de datos para las huellas dactilares, no hay laboratorios de ADN, no hay casi nada. Además, la policía británica de entonces es corrupta, es borracha, es machista (es casi idéntica a la policía bonaerense actual). Con todo eso debe lidiar nuestro personaje, un inglesito casi pijo y acostumbrado al teléfono móvil y el orden jurídico del siglo XXI. La parte filosófica también es maravillosa. Sam Tyler (John Simm) sabe que sólo pueden ocurrirle tres cosas: o está loco, o está en coma y soñando, o realmente está viajando por el tiempo. No cabe una cuarta opción, y eso le hace replantearse cada vez, paso a paso, su propio e incierto destino.
Un equipo de periodistas del diario Herald inicia una investigación sobre un caso en particular, pero, en el camino, termina encontrando algo mucho más grande de lo esperado. El nudo de la pesquisa: conocer la verdad acerca de la muerte de Sonia Baker, colaboradora y a la vez amante de un exitoso político inglés. La pregunta a responder: ¿Sonia Baker se suicidó o fue asesinada? El periodista Cal McCaffrey es el que encabeza el trabajo de investigación. Él y sus compañeros serán los encargados de descubrir la complejidad real que esconde el caso. ¿Quién miente? ¿Por qué? ¿Qué hay detrás de esta extraña y compleja trama? La miniserie, de seis capítulos, fue llevada al cine en 2009, con Ben Affleck y Russell Crowe, entre otros, y la dirección de Kevin Macdonald.