Se encontraron 5 series con Lance Reddick
Tres protagonistas: un viejo científico que ha permanecido casi veinte años en un psiquiátrico (Walter Bishop); su hijo Peter, un hábil estafador clandestino; y la agente del FBI Olivia Dunham (la hermosa Anna Torv). Los tres están destinados a encontrar la punta de un ovillo muy complejo, en donde el terrorismo es lo menos malo para explicar un puñado de atentados y hechos extraños, casi siempre mortales. La temática de la serie enfoca lo que conocemos como pseudociencia: telequinesis, telepatía y otros fenómenos no explicados. La frontera en donde la ciencia se da la mano con lo paranormal. Hasta la mitad de la temporada, se nos presentan un buen número de casos sin aparente conexión. Pero entonces, justo cuando promedia la serie y hasta el episodio veinte, todo se convierte en un embudo maravilloso, lleno de suspenso y lógica, en donde nuestros tres protagonistas sacarán lo mejor de sí para descubrir al enemigo.
El vuelo 815 de Oceanic Airlines, que iba de Sydney (Australia) a Los Angeles (Estados Unidos), se estrella en una remota isla del Pacífico; entonces, ocurren cosas. Debido a diversos problemas ocurridos durante el vuelo, el avión tuvo que desviar su trayectoria después de haber perdido las comunicaciones. Esto deja a un grupo de supervivientes en una isla en medio de la nada. Después del accidente, los pasajeros supervivientes se dan cuenta de cuál es su situación, y de que es posible que nadie vaya a rescatarlos en un futuro próximo. Además, desde muy pronto comienzan a observar fenómenos extraños en la isla, y entienden que si quieren sobrevivir van a tener que permanecer juntos. Lost es una serie imprescindible, dinámica y ágil, que ha sabido (como ninguna otra) valerse de Internet para generar interacción y dependencia. Ha creado un camino.
Historia de reclusos y oficiales en una prisión de Nueva York (y cuando decimos prisión no hablamos de una cárcel más, sino de una institución de máxima seguridad). Su nombre real es Penitenciaría Oswald, aunque algunos la llaman directamente OZ. El lugar cuenta con una unidad experimental conocida con el nombre de Ciudad Esmeralda, que persigue el objetivo de conseguir la rehabilitación de los reclusos. Allí conviven afroamericanos con musulmanes, neonazis y homosexuales —entre otros grupos sociales—, como en la vida misma. Pese a que el centro en apariencia es moderno e incluso hasta agradable, su ley interna y nunca escrita es idéntica a la de las cárceles más duras: la supervivencia del más fuerte. Amada en partes iguales por público y crítica, el éxito de Oz se mantuvo durante seis temporadas.
Basada en el libro The Corner: A Year in the Life of an Inner-City Neighborhood de David Simon y Ed Burns, narra la escalofriante historia de una familia sumida en la miseria y su vecindario en un suburbio al oeste de Baltimore, donde las drogas y la delincuencia conviven en armonía. La serie cuenta la historia real, a mediados de los noventa, de Gary McCullough, un padre separado, heroinómano, que pasa su vida en la calle recogiendo y robando chatarra. Denise Francine, “Fran”, su ex-mujer, cocainómana que convive con su hermana, tambien toxicómana, y sus dos hijos. Y por ultimo DeAndre, el hijo mayor de estos, de 16 años, que trafica en una de las esquinas del barrio. A modo de documental, premiado con varios Emmy's en el año 2000, veremos el drama del mismo barrio en el que tiempo después, sus creadores, desarrollarían la trama de The Wire.
The Wire narra los esfuerzos de un grupo de policías honestos y humanos para seguirle la pista a la corrupción enquistada de la ciudad de Baltimore. Es la obra más revolucionaria que ha ofrecido HBO después de The Sopranos. Sus guiones no sintetizan la acción, sino que desmenuzan la inercia. The Wire es lo contrario a las series policiales deductivas de hoy. Es la otra cara de la moneda, la cruz, en cada uno de sus lineamientos. Si CSI es velocidad "pim, pum, a la bolsa", The Wire está basada en el detalle: un solo caso puede durar una temporada completa. Si en CSI los protagonistas hablan demasiado, nunca duermen, lo explican todo en voz alta, verbalizan sin necesidad para integrar al espectador; los policías de The Wire trabajan en silencio, se quedan dormidos cuando tienen sueño. Fallan. Les importa un pito que más allá haya una teleplatea neófita. The Wire comenzó a emitirse en junio de 2002 y acabó, con la quinta, en 2008. Cada temporada está compuesta por doce (a veces trece) capítulos de una hora de duración. Las actuaciones son, en todos los casos, excepcionales.