Sitcom que tanto por su lenguaje adulto y sin tapujos como por los temas que aborda se aleja con irreverencia del formato clásico del género, aunque respete su estructura. Los personajes, además de ser graciosos, son personas reales, de carne y hueso, que dicen malas palabras y cuando hablan de sexo lo hacen con todas las letras: orgasmos femeninos, sexo anal, prácticas onanistas, todo cabe en los clásicos veintidós minutos de trama. Incluso, de vez en cuando, se muestra algún desnudo masculino.
Creada por quien también es el protagonista, Louis C.K., esta graciosa, ácida y desopilante historia fue lamentablemente cancelada tras doce episodios.