Allan Ball nos cuenta la historia de una familia (los Fisher) que regentea una funeraria, que se codea con la muerte a diario porque ése es su negocio. Como un panadero amasa su pan por la madrugada, como un carpintero diseña sus mesas, los Fisher maquillan, recomponen y velan a personas que ya no son. Y mientras tanto, les ocurren cosas emparentadas con el amor, la locura y la rutina.
Cada capítulo comienza con una muerte anónima, singular, precisa y arbitraria. Todas las muertes lo son. Antes de los créditos iniciales, vemos siempre a alguien que está a punto de despedirse de todo lo que conoce. No hay efectismo. Puede ser una anciana entubada en la cama de un hospital, o la muerte súbita de un bebé de seis días, que ni quiera sabe que está vivo y que se deja llevar sin dolor ni miedo ni recuerdos. O una mujer que decide -en ese segundo de rabia- aplastarle la cabeza a su marido mediocre con una sartén. O un simple resbalón en la ducha. Todas las muertes están llenas de pequeños azares. Cada uno de estos inicios de capítulo (que nunca duran más de tres minuto) nos acongoja, y nos predispone a lo inevitable.
Six Feet Under es una historia sobre nuestra muerte, la que vendrá, cualquiera sea. Y nos pone el espejo de nuestro futuro en los ojos.
Actores: Michael C. Hall (
David Fisher),
Frances Conroy (
Ruth Fisher),
Mathew St. Patrick (
Keith Charles),
Peter Krause (
Nate Fisher),
Rachel Griffiths (
Brenda Chenowith),
Lauren Ambrose (
Claire Fisher),
Jeremy Sisto (
Billy Chenowith),
Freddy Rodríguez (
Federico 'Rico' Diaz),
Justina Machado (
Vanessa Diaz),
James Cromwell (
George Sibley).