Se encontraron 7 series estrenadas en 1990
"La Forja" cuenta la historia de un vencido de la Guerra Civil, el socialista y republicano Arturo Barea, hijo de una lavandera que pasó 18 años en el exilio sin poder regresar a España. Su relato fue un homenaje a las víctimas que sufrieron persecución o muerte por la dictadura franquista. Fue la última gran superproducción de TVE. Costó 2.300 millones de pesetas del año 1990, cuando se estrenó. Empezó a gestarse con Pilar Miró (1986-89), juntos con otros ambiciosos proyectos como los Episodios Nacionales, Sandino, Requiem por Granada o El Quijote. En la serie intervinieron 250 actores, 280 técnicos y más extras que en Ben Hur, unos 20.000 durante un año de rodaje.
Serie hiperrealista que muestra los dos lados de una misma moneda, la ley y el crimen; las historias se narran desde el arresto de los sospechosos hasta que cada caso ingresa al sistema legal. Para ello la trama se divide en dos partes. En la primera mitad, un grupo de detectives se ocupa de investigar los hechos delictivos y de atrapar a los presuntos autores materiales. En la segunda parte toda la acción se traslada a la corte, donde le toca a los abogados sortear las trabas típicas del sistema judicial para lograr procesar a los acusados. Law & Order es un drama de género que lleva diecinueve temporadas en el aire, a fuerza de tramas ingeniosas y realistas, de cuya resolución dependerá, para los implicados, la absolución o el castigo.
La historia arranca en 1922 en un pueblo asturiano, Las Caldas. El tranquilo pulso de esta pequeña localidad sólo se ve alterado por la existencia de un balneario regentado por una rica indiana. Su sobrina, Marian, la protagonista vive con la ambición de llegar a ser la dueña del establecimiento. Diferentes amores cruzados y los acontecimientos históricos marcan el ritmo del argumento junto a la llegada de los sucesivos veranos. La época estival da indirectamente a la serie su título. "Los jinetes del alba" alude a los caballos, de la especie asturcón, que con la llegada del estío bajan de las montañas.
Mr Bean no es mudo, pero casi no habla; vive en un pequeño apartamento de Londres con un osito de peluche, y tiene una novia; no conocemos su nombre de pila, pero tiene un Austin Mini de color verde y negro. El coche es muy bonito, con candados en las puertas. El hombre es bastante raro, pero lo que sucede en realidad es que tiene un niño encerrado en sus entrañas, inocente y gracioso, por momentos cínico y caprichoso, y hasta algunas veces malvado. Humor elegante, bien inglés, absurdo e inteligente. Una joya.
Esta serie narra las peripecias de un joven doctor obligado a pasar varios años de su vida ejerciendo su profesión en un remoto pueblo de Alaska. Allí debía sobrevivir el hombre, y convivir, con un grupo de peculiares y excéntricos residentes, a pesar de ser un personaje urbanita, judío y neoyorquino, para más señas. El auténtico motor del relato, a lo largo de sus seis temporadas, son las continuas peripecias, acercamientos, alejamientos e interacciones que se forjarían entre todos los ciudadanos de ese sórdido sitio del mundo, así como la yuxtaposición de la visión racional, científica y "civilizada" del doctor frente a la naturaleza agreste y salvaje tanto del territorio como de los habitantes del mismo. En España se llamó Doctor en Alaska y se convirtió —por estrafalaria, surrealista y original— en una de las series más vistas de los noventa.
Con Seinfeld nace la sit-com genial; antes hubo cosas buenas (también después) pero jamás se consiguió tal grado de profundidad en el humor. En total se grabaron y emitieron 180 capítulos. Las primeras dos temporadas fueron un tanteo de situación. Jerry Seinfeld y Larry David, sus creadores, no estaban muy seguros de que eso que hacían pudiera durar demasiado. En las temporadas tercera a quinta hubo una relajación que les hizo muy bien a todos: además, les llegó el éxito masivo. Las tres últimas sesiones (séptima a novena) destilan la genialidad de los sobreentendidos. Son capítulos para quienes ya han visto todo lo anterior. La comedia, además, tiene la mayor cantidad de "grandes secundarios por metro cuadrado" en la historia de la televisión. Son tantos, y tan buenos, que hasta el propio Jerry Seinfeld es un secundario genial en su propio show.
La historia transcurre en un pueblo pequeño donde nunca ha pasado mucho, hasta que muere, asesinada, una chica joven y hermosa llamada Laura Palmer. Ese nombre quedará en la memoria colectiva del universo. Concurre al pueblo un agente del FBI (el agente Cooper, mentón prominente) quién será el encargado de descubrir al asesino. El espectador sabrá siempre lo mismo que Cooper, se meterá donde él se meta y descubrirá los hilos de la madeja al mismo tiempo. La genialidad de Twin Peaks radica en la dosificación de la información que vamos recibiendo, en el surrealismo que más tarde sería típico del cine de Lynch, y en un clima de opresión serena, de tensa calma, que no se había visto nunca en la tele. Es, la mires por donde quieras, una historia maravillosa, sutil y arrolladora.