60 resultados para 'FOX'
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Los que amamos Terminator y creímos que íbamos a tener una serie que nos trajera de vuelta las sensaciones de aquella trilogía, hemos soñado de más. Esta producción, que retoma la subjetiva del personaje de Sarah Connor (Linda Hamilton en el original, y Lena Headey en este esperpento), es una excusa débil para presentarnos otra serie tontorrona con explosiones y tramas inauditas. Si a pesar de estas recomendaciones a usted aún le quedan ganas de verla, tenga en cuenta que The Sarah Connor fue cancelada en la segunda temporada.
Prison Break se centra en la vida de Michael Scofield, un muchacho inteligente que desea sacar a su hermano de la cárcel, que está allí por error, condenado a muerte. La trama completa tiene altibajos: la primera temporada es excelente (todo ocurría dentro de una cárcel, a la que un protagonista muy cerebral e ingenioso ingresaba adrede para salvar a su hermano fortachón de la pena de muerte). La segunda ocurre bajo el cielo limpio de los campos y los pueblitos americanos; allí se desarrolla un largo, y muy aburrido, escape de fugitivos, que son muchos y corren sin sentido como cucarachas cuando uno enciende la luz de la cocina. Algunos mueren, otros no. Y todos buscan una enorme bolsa de dinero que les otorgará la vida y la libertad. La cosa acaba con los personajes más importantes otra vez en prisión (perseguidores y perseguidos, da igual). Esta vez se trata de una prisión desastrosa, mugrienta y caótica del tercer mundo. De este modo (un modo torpe) nos dejan la opción de ver una tercera temporada otra vez carcelaria. La tercera y la cuarta mejoran mucho. Tienen otra vez una buena tensión dramática y los guiones parecen más elaborados. Pero uno no puede dejar de recordar la perfección de la primera entrega, donde hasta los actores parecían tener más ganas de actuar.
Una sátira hacia la sociedad estadounidense que narra el día a día de una familia de clase media de ese país, cuyos miembros son Homer, Marge, Bart, Lisa y Maggie. Viven en un pueblo ficticio llamado Springfield. Comedia de situación (animada), creada por Matt Groening y emitida en varios países del mundo. Cuando pasen los años, y después las décadas, y todos los que hoy respiramos estemos muertos, habrá cientos de libros de historia que intentarán narrarle a nuestra descendencia cómo era la vida en los finales del siglo XX y en los comienzos del XXI. Pero no existirá ninguna literatura, ningún documento, que nos retrate mejor que ver un par de episodios de The Simpsons.
Family Guy es la madre de todas las comedias incorrectas, con el eco de The Simpsons, sí, pero llena de ácido y sarro que no tiene su mentora. Un perro alcohólico, una madre que fumó marihuana durante el embarazo y que, por eso, parió un bebé con cabeza de pelota de rugby y megalómano; un padre golpeador, un vecino pederasta, un policía paralítico, chistes escatológicos y sexo sádico, son el condimento habitual de esta serie animada con humor irreverente y a veces mortal. Es tan notable su parecido estructural con The Simpsons, que no hay forma de generar una discusión interesante al respecto. Pero algo es posible agregar: Family Guy es uno de los plagios más refrescantes y necesarios de los últimos tiempos.
La serie cuenta la vida de la familia Smith: el padre, Stan, trabaja como agente de la CIA; su esposa, Francine, liberal en su juventud, ahora da clases de religión. Steve es el hijo menor, el típico nerd americano. Hayley. la hija en edad universitaria, es una chica liberal que odia los ideales conservadores de su familia. Junto a ellos conviven Roger, un sarcástico alienígena rescatado del Area 51, y Klaus, un pez que habla alemán, fruto de un experimento fallido de la CIA. Del mismo autor de Padre de Familia e hija dilecta de Los Simpson, esta excelente serie animada nos recuerda que crecimos viendo a la familia de Springfield.
Cualquier dato en apariencia irrelevante, el mínimo detalle oculto en el escenario de un crimen, puede convertirse en una prueba sustancial para resolver un crimen. Al menos es así para este grupo de investigadores judiciales de la ciudad de Las Vegas, encargados de resolver casos en los que la policía fracasó. El espectador de CSI ya no espera nada. La serie es solvente, los casos a veces están bien y otras veces no, pero cumplen la función de hacernos pasar una hora divertida. Eso ya es mucho y nadie les pide más. Es inusual que un producto tan veterano y con espectadores fieles y cautivos sorprenda otra vez, pero CSI lo hace. A fuerza de guión y maestría. Una joya.
La doctora Temperance Brennan es antropóloga forense y afamada escritora de best sellers, cuyos servicios suelen ser requeridos por el Departamento de Homicidios del FBI. Seeley Booth es un reputado Agente Especial de la policía. Formado en la armada, no cree en la ciencia ni en los científicos. Ambos trabajan juntos para resolver los crímenes más inusuales, cuando los métodos convencionales ya no son suficientes. La relación entre ambos es fuente de conflictos permanentes. Bones propone un interesante contrapunto entre el sentido común y el mundo de los científicos, con humor y emociones.
House MD no es una serie sobre médicos, sino sobre la soledad de los genios, en cualquier ámbito, interpretado por un Hugh Laurie inspiradísimo y genial. Lo que nos hipnotiza de este personaje es lo mismo que nos hipnotiza en los hijos de puta: el poco valor que le dan a las personas, la falta de tacto y la obstinada pasión por llegar a un resultado que los satisfaga, sin que importe nada más. En un segundo nivel, y esto sí es mérito de un buen guión, la semejanza entre el trabajo médico y la búsqueda deductiva está lograda de un modo magistral. Ya todo el mundo conoce que el creador de la serie hace guiños permanente entre el doctor inglés Gregory House y el detective inglés Sherlock Holmes (otro hijo de puta genial).
Tres protagonistas: un viejo científico que ha permanecido casi veinte años en un psiquiátrico (Walter Bishop); su hijo Peter, un hábil estafador clandestino; y la agente del FBI Olivia Dunham (la hermosa Anna Torv). Los tres están destinados a encontrar la punta de un ovillo muy complejo, en donde el terrorismo es lo menos malo para explicar un puñado de atentados y hechos extraños, casi siempre mortales. La temática de la serie enfoca lo que conocemos como pseudociencia: telequinesis, telepatía y otros fenómenos no explicados. La frontera en donde la ciencia se da la mano con lo paranormal. Hasta la mitad de la temporada, se nos presentan un buen número de casos sin aparente conexión. Pero entonces, justo cuando promedia la serie y hasta el episodio veinte, todo se convierte en un embudo maravilloso, lleno de suspenso y lógica, en donde nuestros tres protagonistas sacarán lo mejor de sí para descubrir al enemigo.
Hank es un padre de familia fiel y trabajador, vendedor de propano y accesorios en el estado de Texas, que está casado felizmente con Peggy desde hace más de veinte años. Ella, además de ama de casa, es maestra suplente de español. Su hijo Bobby, de 13 años, es la luz de los ojos de ambos. El cuadro familiar lo completa Luanne Platter, la sobrina de Hank, de 18 abriles. A diferencia de otras series animadas, King of the Hill es una tragicomedia narrada en tono realista, que aborda temas tales como la educación sexual, la diversidad étnica y los grupos de ayuda. Para disgusto de sus fans, King of the Hill -la segunda serie animada hasta el momento más vieja de la historia, detrás de Los Simpson- fue cancelada el año pasado.
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