Hay un actor, un político, un psiquiatra, un contable, un entrenador de béisbol, un cartero, etcétera, pero en el bar sólo son clientes, camareros y el dueńo del local. Cheers es una obra coral en donde cada personaje tiene una importancia idéntica a cualquiera de los demás. La serie está basada en pequeńeces de la vida cotidiana, en mínimas alegrías e infelicidades, y pinta con brocha muy fina a una sociedad atiborrada de solitarios universales, de amores desencontrados y amistades furtivas, pero también eternas.
Hoy sería imposible (o por lo menos carísimo) reunir a esta decena de actores y actrices que, sin embargo, eran unos perfectos desconocidos al comienzo de la serie y que fueron catapultados al estrellato televisivo gracias a esta comedia. Imprescindible ver, al menos, algunos episodios.