En medio de la guerra fría, el espectáculo norteamericano generó cientos de bodrios y películas horribles, pero también una joya indiscutible: Get Smart, del genial Mel Brooks. A veces cuesta creer que esta saga tenga ya más de cuarenta años; pero los tiene. Se trata de una parodia absurda sobre la basura jamesbondiana, e, hilando más fino, una mueca ridícula a un mundo polarizado y dividido por el Telón de Acero, donde los malos eran muy malos, y los buenos unos santos. Casi como ahora. Lo mejor de la serie, además del personaje protagonizado por Don Adams, eran los anti héroes que aparecían en escena. Siempre chinos, rusos o alemanes del este, por supuesto. En mi corazón están, sobre todo, Sigfrid y La Garra, quienes de niño me hacían dudar sobre la verdadera maldad del comunismo.
Get Smart, todavía hoy, resiste victoriosa al paso del tiempo. Una comedia sólida, actual y muy divertida.