Todo el mundo lo conoce por el apellido (Kojak), por su reluciente calva y por el chupetín característico que sostiene en la boca y que lo delata como un ex fumador. Este brillante y simpático teniente de policía de Nueva York posee un estilo envidiable y es implacable a la hora de trabajar. Cuando está frente a un criminal no duda en apelar a tácticas interrogatorias severas e incluso, si la circunstancia lo exige, es capaz de actuar fuera de la ley.
Con ciento diecisiete episodios en total, Kojak es un clásico indiscutido del género policial en la historia de la tele.