Serie que nació dos ańos antes que The Simpsons, y comparte con la historia de la familia de Springfield el mismo objetivo: ironizar sobre el norteamericano medio y su entorno. En resumen: gente un poco boba, con matices que van desde la desidia hasta el egoísmo, pasando fugazmente por la obesidad y el aislamiento. Los Bundy son una familia de clase media norteamericana. El padre es vendedor de zapatos, machista, haragán y torpe; la madre una ama de casa decadente, insatisfecha y compradora compulsiva. El matrimonio tiene un par de hijos. La nińa es el estereotipo de la rubia imbécil, putarrona y fácil; el muchacho es el perdedor nato que quiere ser guapo y follar, pero sin lograrlo nunca. Como es lógico, también hay un perro y unos vecinos. Y todo ocurre, como pasa en las sit-com de los ochenta, alrededor de un sofá.
Grandísimos actores y guiones de hierro; lo más parecido que se ha hecho, con humanos reales, a un dibujo animado.