Problemas domésticos y sociales a través de la mirada de un niño: Kevin Arnold, aunque procesados al mismo tiempo por la voz en off del Kevin adulto. En la historia, el pequeño debe lidiar con los conflictos sociales de los adolescentes americanos de entonces, el primer amor, los amigos y la familia. En la primera y segunda temporada Kevin Arnold estuvo bastante bien haciendo de pequeñín sabelotodo, pero a la tercera el niño era ya un adolescente con todos los rasgos absurdos de esta raza.
Una serie sentimental y embadurnada de nostalgia, para melancólicos incurables.